jueves, 11 de marzo de 2010

PALABRAS...

Ginger y Marylin eran dos grandes y buenas amigas,tenían 10 años d edad y se querían mucho,se conocieron cuando Ginger llegó al vecindario y quedó como vecina de Marylin,las dos niñas de inmediato congeniaron y se pusieron felices cuando supieron que la recién llegada entraría en el próximo ciclo escolar a la misma escuela donde estudiaba Marylin.Pero la cosa no era muy divertida para la nueva vecina ya que era la mayor de seis hermanos y tenía que ayudar a su mamá en las tareas del hogar y sobre todo a cuidar de los más pequeños ,teniendo en cuenta que ella tenía 10 años y el más chico todavía ni cumplía el año,así que para aquella niña era agobiante el llegar a casa después de la escuela,el motivo por el cual debía cuidar a sus hermanos era que su mamá padecía de una rara enfermedad que la dejaba postrada en cama por largos períodos de tiempo; cuando Marylin terminaba de hacer su tarea,se plantaba en la cerca y le gritaba a su amiga,ésta salía corriendo ansiosa de jugar un rato pero le decía que no podría porque su mamá no la dejaba,entonces Mary brincaba la cerca y corría para ayudarle a su amiga,cosa que le gustaba porque veía cómo batallaba entre aquél montón de niños,no jugaban entre ellas,más bien distraían a los chiquillos ,los bañaban,los cambiaban,les daban de merendar y al más pequeño lo alimentaban con biberón,en algunas ocaciones cuando los hermanitos tomaban su siesta aprovechaban para correr por el patio riendo como un par de niñas traviezas y en otras ponían la ropa en la lavadora porque era encargo de su mamá
,así transcurrían los días,para Ginger ir a la escuela era lo mejor en su vida, ya que se distraía y platicaba mucho con Mary,lo malo era que Ginger no rendía lo necesario en la escuela y las matemáticas resultaban un tormento para ella.La maestra acostumbraba poner un problema de dividir casi cuando estaban a punto de tocar el timbre de salida a la casa y la que lo fuera terminando se iba yendo,Ginger nunca salía enseguida porque cada vez que lo llevaba a calificar,la maestra la regresaba a corregirlo,Mary se quedaba en el pasillo esperándola y de vez en vez se asomaba para ver cómo iba su amiga,en el salón siempre quedaban dos o tres compañeras y entre ellas Ginger con cara de angustia,cuando la maestra veía la hora,volteaba a ver a sus alumnas y les decía que se fueran ya que era hora de que entrara el turno vespertino,salía volada con la mochila a medio cerrar y emprendían la carrera para la casa;un día Mary implementó un plan para ayudar a Ginger y se lo comentó ,la niña gustosa aceptó con la condición de que en las tardes después de hacer su tarea Mary le enseñaría a resolver problemas de dividir y estudiar las tablas de multiplicar.Al día siguiente cuando llegó la hora de salida,la maestra hizo lo acostumbrado,todas empezaron a terminar poco a poco el problema y se iban marchando ,Mary se levantó de su pupitre y llevó su cuaderno a la maestra,ella lo calificó y le dijo que se podía ir,al regresar a su asiento para recoger su mochila,rápidamente y sin que la maestra se diera cuenta garabateó la división en un pedazo de papel y lo tiró disimuladamente a los pies d su amiguita,Ginger debía dejar caer el lápiz y al recogerlo ,levantaría también su salvación para poder salir,así lo hizo,lo llevó a la maestra,ésta se le quedó viendo asombrada y la dejó salir,las dos nos fuimos muy contentas y temprano a casa,a partir de allí se repitió el ritual hasta que la maestra las descubrió y reprendió,Ginger no podía aprender porque le faltaba concentración,con tanto que tenía que hacer en su casa,la maestra habló con su mamá para que se pusiera al corriente en sus clases pero fueron solo palabras que el viento se llevó porque Ginger siguió igual.Al finalizar el ciclo escolar y entregaron las boletas...la de Ginger decía "reprobada",Mary sentía un nudo en la garganta porque su amiga estaba muy triste y no estarían más juntas en un salón de clases pero seguirían siendo vecinas y seguirían platicando a travéz de la cerca o cuando se pudiera... ir a ayudarla con sus hermanitos.

domingo, 7 de marzo de 2010

MAMÁ ESTHER...

Era fuerte,emprendedora,activa,luchadora y muy cariñosa;verla llegar era sentir una alegría inmensa dentro del cuerpo y lo único que atinaba hacer era correr a su encuentro...besarla y abrazarla,me ínvadía la felicidad y deseaba que ese rato que permanecía en casa se hiciera eterno,qué feliz y segura me sentía con su presencia! yo la contemplaba todo el rato que se podía;era alta,blanca, con la cara arrebolada que solo cubría con una ligera capa de polvo para el rostro, el cabello entrecano,lacio y recogido,su vestir conservador,muy pulcra y siempre con medias,las cuales yo veía con asombro ya que al sentarse se le veían sus rodillas rodeadas de unas ligas que le servían para sujetarlas y siempre me preguntaba cómo era que no se aflojaban y caían.Tenía una voz fuerte y mandona pero aún así yo la amaba;unos ojos grandes de mirada penetrante pero a la vez tierna y de complicidad,unas manos grandes de largos dedos pero eso sí muy gastadas,rugosas y ásperas de tanto trabajo que había hecho en su vida.Siempre traía una gran bolsa de esas que antes se usaban para el mandado,repleta de sorpresas (porque para mi siempre eran sorpresas)así que empezaba a sacar plátanos,aguacates,tamales,pan y golosinas (así llamaba ella a los dulces,palabra que no estaba en mi vocabulario y por tal motivo la oía rara) y al final siempre dejaba alguna prenda de vestir que ella misma confeccionaba para alguno de nosotros. Me encantaba que nos visitara los viernes por la tarde porque le pedía a mi mamá que nos dejara ir con ella a pasar el fin de semana,era maravilloso! un escape para mi! y allá íbamos cuando menos dos de nosotros,no importaba que su casa estuviera en el fin del mundo, yo siempre iba como una castañuela,no importaba que el baño de su casa fuera una boca de lobo en las noches y que tuviéramos que bañarnos con agua almacenada en un tanque enorme y estuviera helada,nada importaba con tal de estar con ella! que si hacíamos travesuras estando allá? claro! para eso éramos niños! que si nos regañaba cuando algo no le parecía bien? claro! pero ni eso lo sentía con tal de estar en su casa;cómo me deleitaba meciéndome en su hamaca que ella ponía para ese propósito,recuerdo que la ataba en dos árboles de almendro que tenía en la patio trasero y nos mecíamos a todo lo que daba mientras comíamos almendras y reíamos sin parar;viene a mi memoria la vez en que mi hermano me estaba meciendo tan fuerte que se reventó el mecate ,yo no supe lo que de pronto pasó pero el golpe seco que dí contra el piso me hizo reaccionar,me levanté enfurecida y me lancé contra mi hermano que se revolcaba de la risa,entonces salió ella y lo reprendió,arregló la hamaca y seguimos jugando.Ella nos hacía palomitas,gelatinas y gorditas de harina con azúcar! una delicia todo lo que ella cocinaba,sus manos eran maravillosas en la cocina y no es que hiciera elaborados platillos ni nada que se le pareciera,simplemente todo lo que hacía de comer le quedaba muy rico. Algunas veces de pronto la dejábamos de ver y yo no entendía lo que pasaba,entonces ella nos iba a buscar a la escuela y a travez de la cerca de mallacorla nos gritaba e íbamos hasta allí,nos daba un beso y una moneda para gastar,yo le preguntaba que porqué no había ido a la casa y ella solo respondía que había tenido mucho trabajo pero que pronto iría,yo me quedaba todo el recreo pegada de la cerca hasta que tocaban el timbre,entonces ella se iba pero con sus ojos llenos de lágrimas...yo no entendía pero presentía que algo no andaba bien y también yo lloraba y me iba corriendo a la fila para entrar al salón,Eran otros tiempos y era yo una niña;cuando crecí entonces comprendí muchas cosas que dieron con la explicación a lo que pasaba...pero yo la amaba por sobre todas las cosas y hasta la fecha la recuerdo con amor,agradecimiento y elevo una oracion por ella que de seguro está a un lado de Nuestro Señor gozando de su presencia por todo lo que en sus últimos años tuvo que sufrir...gracias mamá Esther aunque en realidad eras mi abuela...

lunes, 1 de marzo de 2010

mi llegada


mi llegada



Era uno de aquellos pueblos característicos del estado de Jalisco;con sus calles empedradas , hombres con sombrero y huaraches , mujeres enrebozadas y niños descalzos, corriendo y gritando mientras jugaban alborotados,el ganado mugiendo frente al portón de un corral reclamando su lugar para dormir.Empezaba a caer la noche y en mi pecho se empezaba a agitar la aflicción y el miedo a lo desconocido.A medida que mi padre y yo íbamos adentrándonos en el pueblo,subidos en aquel destartalado carro,una inmensa desilusión se iba apoderando de nuestras almas,en aquel lugar no había luz eléctrica ni agua potable,a través de las ventanas de cada una de las casitas se podía vislumbrar una llamita tan tenue que salía de un quinqué ,que apenas se alcanzaban a distinguir los rostros de los que estaban sentados en derredor de una mesa dispuestos a compartir una raquítica cena.Al llegar a nuestro destino fuimos acogidos por un matrimonio de agradables ancianos que trataron de acomodarnos lo mejor posible en su humilde vivienda hecha con adobe,teja y un aplanado piso de tierra que a fuerza de barridas iba bajando su nivel,mi primer impulso fue salircorriendo rumbo a lo mío,a lo que amaba y empezaba a extrañar desde el mismo momento en que salí de casa y que se acentuó más al conocer el que sería mi futuro hogar,pero no deseaba entrever a mi padre que estaba asustada,así que me aguanté y traté de comportarme lo mejor que pude,nos sentamos a cenar y aquellos helados frijoles de la olla me supieron a angustia y lágrimas. Ya estando acostada,mi padre se acercó y me dijo resuelto y decidido: _ mañana,muy temprano,me voy,si no te agrada este lugarpuedes irte conmigo,nadie te obliga a permanecer aquí_ Pensando en que la obligación era para conmigo misma,sólo negué con la cabeza,temiendo que el llanto me delatara ,él comprendió y se dirigió a su cama.Nunca olvidaré la expresión de su rostro,de solidaridad y mucho amor!

Estaba amaneciendo cuando descubrí que mi padre ,ya arreglado, disponía sus pertenencias para partir,viéndome despierta empezó a platicar dándome ánimos,después sin decir más,me dio un beso y se fue.Yo quedé sumida en la más profunda de las tristezas dando rienda suelta al llanto que tanto estuve conteniendo desde la noche anterior.

Más tarde me presenté en la escuela donde iba a prestar mis servicios como maestra y con mis diecinueve años a cuestas,la directora dándome una calurosa bienvenida participó a maestros y alumnos que me veían con curiosidad,que yo estaría por algún tiempo entre ellos ,que se prolongó por ocho años.

han pasado treinta y siete años desde la vez en que llegué a aquel pueblo para iniciar mi vida magisterial y todavía las lágrimas acuden a mis ojos pero las alegrías y satisfacciones que tuve logran borrarlas de inmediato!